Post-Post-Modernidad

Lo de mañana.

#Postureo: autenticidad involuntaria

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“A algunos hombres los disfraces no los disfrazan sino los revelan. Cada uno se disfraza de aquello que es por dentro”- G. K. Chesterton.

El postureo es apariencia. Es apariencia que revela más realidad que muchas otras acciones hechas con intención de honestidad.  No es tanto querer encajar ni tampoco es tanto “ser algo que uno no es”. No. A veces el postureo incluso coincide con la realidad de la persona. Pero es más bien la necesidad de visibilidad, de llamar la atención con la actitud del niño pequeño que tira de la camisa a su madre, la necesidad constante de atención, la exhibición. La crisis de intimidad.

La línea entre lo real y lo aparente se aparece difuminada. No solo desvela lo que uno realmente es sino sobretodo lo que uno quiere ser, y lo que uno quiere ser dice, a su vez, tanto sobre quién es realmente uno. El postureo no es más que esto: un disfraz bien elegido por toda una generación para manifestar sus más grandes ansias y sus más terribles miedos: el miedo a la soledad, el miedo a al “no encajar” y el miedo a ser diferente y sobre todo el miedo a pensar por sí mismos.

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Postureo es querer mostrar ser algo, y es así: los demás ven algo de ti, pero no es lo que tú quieres que vean. Nadie acepta que posturea, es siempre un reproche externo.

Postureo: acción humana motivada por la necesidad de atención y de encajar. Realícese en zonas de alta publicidad y preferiblemente tome una foto de su comida, sus zapatos o de usted mismo, pongale tres efectos y súbala a Instagram, Facebook o Twitter.

Por eso, a pesar de ser apariencia, el postureo no me parece tan malo, o mejor dicho me parece una consecuencia inevitable de nuestra generación. Porque no me parece que sea la expresión de un intento de engaño, de querer aparentar, sino más bien es la apariencia que surge de desear sinceramente ser algo que uno no es: guay, amiguero, original o lo que sea. Es un nuevo intento del fake it until you feel it. Es la expresión del profundo deseo de convertirse de eso que uno aparenta ser, del mismo modo que cuando era adolescente solo quería ponerme tacones para ver si así me convertía en mayor. En el fondo, hay un destello de creencia de que si, lo repetimos las suficientes veces y son la suficiente intensidad, terminaremos convirtiéndonos en eso que añoramos. Y supongo que esto tampoco es tan malo, todo depende de aquello que deseemos ser. Dicen si que si sonríes mucho al final acabas volviéndote alegre y supongo que si pones suficientes fotos con todo quien te encuentres por la calle en Facebook terminas siendo muy popular.

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Pero como todo, requiere esfuerzo y lo que habrá que ver es si aquello en lo que quieres convertirte, quizás inconscientemente, vale la pena. Si realmente quieres que sea eso lo que quieres ser. Porque aunque otros puedan ver a través del postureo  a tus verdaderas añoranzas, muchas veces somos nosotros quienes no las vemos. Con todo esto, solo me queda decir que quizás deberíamos hacernos un examen introspectivo a través de nuestras fotos en Facebook, Instagram y en nuestros Tweets: el nuevo temet nosce del siglo XXI.

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Renuncio al presente

El tiempo no suele existir en presente. El tiempo es eso quieres que pase o que notas cuando ya ha pasado. Si, ya me han dado un millón y medio de charlitas sobre vivir el momento, disfrutar del presente “que es lo único que existe”, carpe diem y demás fondos de pantalla. Y será así, pero la verdad es que para mí el tiempo en pasado y en futuro es mucho más real que el aquí y el ahora. El pasado tiene más sustancia, está hecho, se puede reflexionar sobre él, volver sobre él porque es estable. El futuro es totalmente flexible, se puede soñar sobre él y moldearlo al gusto. Pero el presente, el presente sí que da miedo, porque es lo único sobre lo que realmente tienes influencia. Es lo único sobre lo que real y efectivamente puedes actuar y si eso no te da mucho miedo, no sé qué lo hará.

Sí, es cuestión de cobardía, pero qué le voy a hacer si es lo que hay. Pero no os penséis que soy la típica frustrada que quiere cambiar su pasado. Para nada. Me gusta mi pasado, de hecho lo que me ocurre a veces es que me aturde el presente. Siento que lo poco que he vivido, que es muy poco y supongo que poco intenso comparado con otras vidas, me da ya demasiado en qué pensar, reflexionar y entender tantas cosas que aún no comprendo. Y con intensidad no me refiero a que no haya disfrutado, sino que tantas veces sencillamente no me he dado cuenta, la vida me ha pasado por debajo de la nariz. Porque la vida no es tirarse de paracaídas en el Amazonas, la vida es ir a hacer la compra, cerrar los ojos y pensar: “Vale, esto es la vida”.

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Es por esto que me aturdo cuando me doy cuenta de que cada día solo se suman a mi vida más cosas sin entender, y que el tiempo no me da para pensar ni una décima parte de ellas. Quisiera encerrarme y ponerle pausa a la vida hasta que haya logrado aclararme un poco con lo que ya sé y lo que ya he vivido, que  a pesar de ser nada, ya es mucho para mi aún más pequeña capacidad mental. Quisiera vivirlo de verdad, quererlo y darle un sentido, me frustra pensar que he vivido tantas cosas pero que aún no he sabido darles sentido, están ahí como flotando entre pensamientos, asignaturas y exámenes, esperando a que me pare a pensar y les llene de algo más, algo más mío.

Porque a veces me parece que es otra quien las ha vivido. Me son tan ajenas, no he podido hacerlas propias tantas veces, a veces por mi culpa y otras porque el ritmo de la vida no me lo permite. Y me frustra pensar que luego el tiempo va pasando y se diluyen entre todo lo nuevo,  y me parece que no tengo una biografía sino más bien que todos los agobios, y también los no agobios, todo lo que vivo cada día, lo que disfruto y lo que sufro, van anulando lo que no he sabido interiorizar y apropiarme. Y eso me hace sufrir. Porque reconozco que es, o era, parte de mí y lo estoy perdiendo, voy dejando que se escape.

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A veces quisiera tener un “pensadero” como el de Dumbledore, un sitio para sacarme las memorias y pensamientos de la cabeza y poder repasarlos y verlos, con calma, volver sobre ellos, tenerlos guardados para reflexionarlos con mayor lucidez. Es verdad que la libreta ayuda, pero aún tengo una relación difícil con las palabras y me cuesta poner en tinta tanto lo de dentro como lo de fuera.

Supongo que en el fondo todo está relacionado: no es cuestión solo de amar las palabras, sino también de hacerlas mías, lograr que sean parte de mí, tanto como para que la mediación entre lo que llevo dentro y lo que escribo sea cada vez menor. Porque me he dado cuenta de que el problema del tiempo no es que pase, sino que se quede, porque es entonces cuando empieza a pesar. Se queda adherido a mí y el alma se me empieza a llenar de días y meses, pegados como con superglue pero sin que lleguen a formar realmente parte de mí. El tiempo es desgaste, es hacerse viejo, es la falta de permanencia, es acumulación. En cambio, la eternidad es eterna juventud, es interiorizar, es crecer y no acaparar. Aquí está el secreto, que yo no he logrado dominar. En palabras de Rafael Alvira es “convertir la anterioridad en interioridad, no dejar que se escape”. Mantener en presente mi pasado, convertirlo en vida, en juventud. No dejar que se convierta en un baúl polvoriento lleno de recuerdos viejos, porque en el fondo eso es lo que pasa cuando el pasado se deja atrás. No. No se trata de dejar el pasado atrás, sino de tenerlo presente, de hacerlo tan actual que se convierta en más vida. 

La “Experiencia Erasmus”

 

 

Bueno, después de varias semanas de ausencia pienso contar un poco mis impresiones sobre la “Experiencia Erasmus”.  No soy solo yo, somos unos cuantos universitarios de toda Europa y también de Estados Unidos, Canadá, Australia, Asia y un poco de todo el mundo que aunque su intercambio no caiga bajo la estricta categoría de Erasmus todos vivimos lo mismo durante estos cuatro meses. ¿Sentimiento predominante? Fugacidad de la vida. Parece que el mundo se acaba mañana, todos hablan de aprovechar, de disfrutar, de conocer, de viajar. Cada quien interpreta “aprovechar” a su manera, para unos es una cosa y para otros es otra, para la mayoría las clases y el estudio no suelen clasificar como parte del “aprovechamiento” sino que son el precio a pagar por el resto de experiencias. Carpe diem all the way.

Para mi esto conlleva un “sentimiento de provisionalidad” contra el que he intentado lucha durante los últimos años de mi vida pero que aquí se acentúa. Y es que cuando las cosas son así, cuando sabes que solo vas a estar unos meses o unos años en un lugar, por un lado te montas la película de las grandes cosas que hay que aprovechar pero por otro lado las pequeñas cosas te parecen poco importantes y la excusa es que para qué preocuparse de las cosas pequeñas o de lo que requiere mucho esfuerzo si “total, solo voy a estar aquí unos meses”. Y hasta cierto punto es verdad, la excusa es válida: esto no es para siempre, así que no vale la pena el esfuerzo de hacer las cosas tan bien, de echar raíces.

Es difícil hacer las cosas bien, hacer amigos de verdad sabiendo que en pocos meses se van a volver a separar. La solución más sencilla es evitarse la molestia y dedicarse a pasársela bien, sin necesidad de entrar en las incomodidades de las amistades verdaderas y de las cosas importantes. ¿Para qué voy a meterme a pensar en cosas difíciles, para qué decorar mi cuarto, para qué limpiar la cocina o conocer la ciudad, la cultura y sus tradiciones,  para qué entrar en conversaciones profundas que solo traen problemas si todo esto para mi es tan solo provisional? Pero luego piensas que la vida es así. Esta vida es provisional, se acaba y no es para siempre y entonces la excusa se te desmorona. Y entonces te das cuenta que si vale la pena hacerlo para 50 años, para 5 años, entonces vale la pena hacerlo para 4 meses o 5 días.  Y que medir el valor de las personas en el tiempo que estarán contigo es egoísta. Entonces, cuando te propones conocer a las personas y te adentras en lo que verdaderamente les importa, en lo que piensan y en lo que les preocupa, cuando las empiezas a comprender y las valoras por lo que son,  te das cuenta que no es necesario un “para siempre” sino que basta un momento. Y si basta un momento, basta un Erasmus.

WEBFUN

En este post me rebelo contra los textos profundos y quiero “postear” unas cuantas webs que me gustan. Cosas para escritores, creativos, filósofos y gente normal.

IDEA SWAP: www.theideaswap.com Intercambia tus ideas viejas por nuevas ideas.

DRAW A STICKMAN: http://www.drawastickman.com/episode1 Muy, muy divertido.

BANK OF IMAGINATION: http://www.bankofimagination.com/ Dando rienda suelta a la imaginación del mundo y lo mejor de todo, compartiéndola.

MY FRIDGE FOOD: http://www.myfridgefood.com/mobile/index.php?kitchen=detailed#  Abre la nevera y mira qué tienes. Según tu disponibilidad de ingredientes obtén miles de recetas. Check para los de piso.

STEREO MOOD: http://www.stereomood.com/ ¿Triste? ¿Ocupado? ¿Estudiando? Una playlist para cada estado de ánimo.

SKETCH SWAP: http://www.sketchswap.com/ Dibuja e intercambia tu dibujo por el dibujo de otro.

INTERNET ENCICLOPEDIA OF PHILOSOPHY: http://www.iep.utm.edu/ Mmm. Sí. Tal cual.

MOO: http://uk.moo.com/ Bussiness cards, mini cards and more.

PLOT SCENARIO GENERATOR: http://www.archetypewriting.com/muse/generators/plot.htm “This generator provides you with the event that gets the story rolling and a secondary conflict to keep you going”

ONE WORD: http://oneword.com/ “Simple. You’ll see one word at the top of the following screen. You have sixty seconds to write about it.”

BLURB: http://www.blurb.com/ Make your own book.

BALL DROPINGS: http://balldroppings.com/js/ Make lines, make music.

BIO-BAK: http://www.bio-bak.nl/ Increiblemente absurdo.

NEAVE: http://neave.com/about/ Digital playground.

INCREDIBOX: http://www.incredibox.fr/ Incredible beatbox.

TEXTURE GALLERY: http://lostandtaken.com/gallery Galería de texturas. Madera, tela, naturales, libros viejos, etc. Para diseñadores y freakys en general. Textures and the pursuit of happiness.

FULL TEXT ARCHIVE: http://fulltextarchive.com/ Miles de libros on-line.