filosofía

El Pensador- Auguste Rodin

El sol iluminaba todo el campus universitario, ya eran más de las tres. Plutón acababa de almorzar en Faustino, caminaba ensimismado tuiteando a sus compañeros que iba a organizar un gran evento, que quería contarles algo que iba a cambiarles la vida. A lo lejos, divisó a un chico sentado cerca del pozo filosófico. Estaba solo, metido en sus pensamientos. Escribía con una pluma sobre un cuaderno de pastas doradas. Parecía que iba a prender fuego al papel. Sigilosamente, Plutón se acercó hasta llegar a observar lo que escribía Sincartes. “La tensión entre el ser, lo que es, y lo que desaparece…”. Sincartes cerró el libro con violencia.

Sincartes: ¿Qué crees que estás haciendo?

Plutón: Nada, nada, lo siento. Solo me pareció interesante lo que escribías.

Sincartes: No es interesante. Es privado. Puedes volver por donde has venido.

Plutón: Ehh, calma, calma. Solo quería ser amable. Por cierto, estoy organizando un debate sobre la libertad para alumnos de todas las facultades, ¿te gustaría venir? Es este sábado en el aula 6 de Fcom.

Sincartes: ¿Fcom? ¿En serio te crees que unos pavos de comunicación tienen algo bueno que decir? ¿Y te crees que unos estúpidos de ese calibre van a aportar algo a las grandes reflexiones de la historia de la filosofía, que van a tener una respuesta a los interrogantes de los grandes pensadores de la humanidad, que pueden aportar algo? Ahora entiendo por qué haces la doble.

Plutón: pues sí, sí que lo creo. He tenido un par de debates con los de Económicas sobre la libertad y creo que su experiencia en el mercado puede aportar mucho a mis propias ideas, y estoy seguro que a las tuyas también.

Sincartes: Estas muy equivocado, déjame seguir con lo que estaba. Tu y tu falsa filosofía, por gente como tú estamos como estamos: infravalorados. Solíamos ser los sabios, privilegiados por la sociedad por dedicarnos a pensar. Y ahora se nos dice despectivamente que si estudiamos filosofía solo podremos ser profesores de bachillerato. Pff.

Plutón: ¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Por qué estudias Filosofía? ¿Qué sentido le ves a eso que escribes? ¿Para qué lo haces?

Sincartes: Eso no es una pregunta. Eso es un interrogatorio.

Plutón: ¿Qué buscas, Sincartes?

Sincartes: ¿Por quién me tomas? La verdad.

Plutón: ¿Y qué piensas hacer cuando la encuentres? ¿Esconderla en uno de esos grandes libros con los que cargas cada día y que nunca dejas leer?

Sincartes: No. Pero quiero gozar de ella, disfrutarla. ¿No has oído aquello de que la contemplación de la verdad es la actividad más propia del hombre? Pues eso.

Plutón: ¿Y tú no has oído aquello de que el hombre es un ser social por naturaleza? Pues eso.

Sincartes: Sí, ya, pero eso es solo para las actividades propiamente sociales. Pero la razón es individual, no puedo ir por ahí regalando lo que para mí ha sido el fruto de largos años de trabajo y estudio. ¡Sería de imbeciles! ¡Para eso se inventaron las patentes!

Plutón: ¿Y cómo puedes estar tan seguro de que eso que sabes es la verdad? ¿No te da miedo que si no lo pones a prueba, no puedas escuchar algo diferente que puede que sea válido?

Sincartes: ¿Es que te has vuelto relativista, Plutón.

Plutón: No. Te estoy hablando de algo muy distinto, te hablo del diálogo. ¿No son en realidad tus cuadernos el fruto de un diálogo contigo mismo? ¿No son en verdad un cúmulo de párrafos pensados y corregidos, en los que has visto en ocasiones estar equivocado y has llegado a  tachar lo ya escrito? ¿Acaso te has enfadado contigo mismo cuando has visto que no tenías razón? ¿Te lo has recriminado?

Sincartes: No. Porque he sido yo solo el que ha visto esas verdades, no he necesitado de nadie más para hallar la verdad, no quiero maestros porque no hay ninguno que pueda ayudarme. Porque la filosofía es cosa del filósofo, no de cualquiera. Es exclusiva.

Plutón: Sincartes, ¿Es que acaso tienes miedo? ¿Es una cuestión de salvaguardar tu orgullo? Si no estoy mal, creí haberte escuchado decir que solo buscabas la verdad… ¿Estarías dispuesto a encontrarla fuera de ti, o es que más que la verdad lo que buscas es un poco de seguridad, de admiración?

Sincartes: Vale. Y si decidiera decirlo, explicarlo, ¿qué cambiaría? Paso de estar tres horas discutiendo con una bola de gente que no tiene ni idea y que no piensa cambiar de opinión, ni yo tampoco.

Plutón: Pero, ¿no crees que al resto les interese tu trabajo? ¿Acaso no es una aspiración natural del hombre alcanzar la verdad? Hay cosas que deberías aprender por experiencia…

Sincartes: La experiencia me dice que no querrán escuchar, ni siquiera lo merecen… y sinceramente los entiendo, para una persona cuya mayor aspiración es la fiesta del viernes poco tiene que decirle Kierkegaard o Schopenhauer

Plutón: No puedes ir por ahí juzgando a la gente así. ¿Acaso tú eres simplemente esos cuadernos en los que escribes?  A lo mejor el viernes en la fiesta no les va a interesar, pero puede que a la mañana siguiente cuando estén solos piensen en algo más que eso. Puede que como tú y como yo se pregunten qué hacen ahí, qué valor tiene su vida, hacia dónde la están dirigiendo, pero ¿sabes cuál es la diferencia entre ellos y nosotros?

Sincartes: ¿Cuál?

Plutón: Que ellos no tienen dónde escribirlo, a quién contárselo, con quién debatirlo. No lo tienen porque están enfermos, enfermos de una sociedad que ha dejado a los filósofos de lado. Enfermos del siglo XXI en el que hablar de verdad es casi un insulto. Y, ¿tú y yo qué? ¿No vamos a hacer nada al respecto?  ¿No crees que deberíamos ayudarles?

Pasa un minuto en el que ninguno de los dos dice nada. Plutón suspira derrotado, se da media vuelta y empieza a caminar hacia la carretera. Sincartes le grita –¡Eh, Plutón! – Plutón se da media vuelta y le mira extrañado –¿Qué? –Que nos vemos el sábado.

La escuela de Atenas- Rafael

Anuncios

La filosofía se lee en forma interrogativa

Image

Cuando tenía 17 años pensé que me había vuelto relativista. Fue una noche, después de discutir con mi familia sobre no me acuerdo qué tema, llegué a la conclusión de que nunca íbamos a estar de acuerdo, y de que era mejor parar de reducir la vida a un montón de sentencias y reglas para vivir, porque cada vida era diferente. Y pensé que no había nada más que hacer, que cada quien se las arreglara como pudiera.  Me parecía que por cada frase donde se pudiera acumular un poco de sabiduría, aparecería otra igualmente “sabia” que diría lo contrario.  “Dime con quién andas y te diré quién eres” y en la otra esquina: “El que es perico en donde quiera es verde”. Y las dos me parecían verdad y a la vez contradictorias. Por lo que concluí que ninguna sería verdad, que no existía tal cosa.

Mi época relativista no duró demasiado. Después de repensar ahora, años después, estas cuestiones que me preocuparon, me doy cuenta de que no dudaba realmente de que existiera una verdad Y me doy cuenta entonces de que más que relativismo lo que tenía era pereza. Pereza de trascender esas aparentes contradicciones que se nos suelen presentar. Pereza de pensar en temas difíciles. Pereza de pensar que dependía de muchas cosas, de muchas situaciones distintas, de vidas y de usos.  Es mucho más fácil concluir que da igual, total, el otro no va a cambiar de opinión y yo tampoco, por lo que será que ninguno de los dos tenemos la razón. Es más fácil, pero no más convincente. Si nos quedamos ahí, nos veremos abocados a la incoherencia con lo que pensamos, si decidimos concluir con el relativismo, nos estamos condenando a vivir preocupados por algo que hemos dicho que no existe. Una situación irónica, pasarse la vida luchando contra las verdades predicando  una verdad, defendiendo que todo lo que todos dicen vale igual y discutiendo con su esposa sobre a dónde salir a cenar.

Si rechazamos el relativismo, podríamos pensar que el problema se ha acabado, que hemos decidido que la verdad existe y ya no hay más que decir. Sin embargo, si levantamos un segundo la vista de la pantalla del ordenador y nos damos cuenta de que por ahí existen miles de libertades más, pensando cada una por su cuenta. Y también nos damos cuenta de que la realidad nos excede, que no solo hay infinitas cosas para conocer sino infinitas maneras de conocerlas. Así que el mundo es simple, es como es, pero nuestro acercamiento a él es complicado. No podemos conocer al mundo en su riqueza con un solo acto de conocimiento, por ello es que podemos pensar y reflexionar sobre las cosas una y otra vez, y descubrir algo nuevo cada vez.

Podríamos preguntarnos: si existe una verdad y la podemos conocer, ¿por qué parece que nunca estamos de acuerdo en nada? Creo que la respuesta es que a veces somos un poco exagerados. Solemos estar de acuerdo en la mayoría de las cosas, no nos pasamos la vida cuestionando lo que nos dicen los demás sino que solemos asentir y aceptarlo. Evidentemente, mientras más sencilla sea la realidad de la que hablamos, mayor consenso lograremos y a medida que las realidades son más complejas y profundas, las respuestas empiezan a variar mucho más. Por ello tenemos que hablar más de cosas profundas y menos de la fiesta del viernes pasado. Las cosas importantes son más difíciles de abarcar y por eso mismo no podemos pretender encontrar las respuestas nosotros solos. Debemos entrar en comunicación con el resto del mundo y conversar. Escuchar lo que otros tienen que decirnos, conocer las distintas percepciones de la realidad y pensar. Hablar y pensar, no chachalaquear.  Todo pensamiento pensado merece ser escuchado y repensado.

Y aunque en un primer momento parezca que las discusiones teóricas son inútiles porque “nadie va a cambiar de opinión”, no es verdad, porque habremos contrastado lo que pensamos con lo que piensa otro, y ya tenemos más sobre lo que podemos profundizar.  Estoy a favor de poner mucha confianza en la conversación de la humanidad, siendo lo suficientemente inteligentes para darnos cuenta de cuándo las cosas no van por buen camino. Y saber cuándo las discusiones no van por buen camino, cuándo las respuestas no tienen vocación de dialogarse, en el fondo recae en un conocimiento de las personas, de cómo somos los humanos. Pero eso sí que solo se adquiere conociendo y tratando a la gente, porque las teorías son teorías pero luego en la vida real lo que hay son personas, cada una distinta.

Para terminar, creo que hay dos variables que se nos suelen olvidar y que muchas veces nos acercan al peligro del “yo tengo toda la verdad”. La primera, que el mundo cambia. No siempre ni todo el tiempo ni todas las cosas, pero a veces sí que cambia. Tenemos que entrenarnos para descubrir cuándo hay cambio y cuándo no lo hay, para evitarnos aplicar respuestas que alguna vez fueron adecuadas pero que simplemente ya no lo son, porque las cosas ya no son como eran. La segunda variable, y quizá la que más se nos olvida, es que para algunas cosas y en especial para las más importantes, que son las que tienen que ver con lo más profundo del alma, pueden existir varias respuestas correctas. Una Verdad única e innumerables respuestas correctas ante ella, también algunas incorrectas. Que a las preguntas más importantes, y las más propias de la filosofía, se responde en primera persona. Ninguna respuesta va a coincidir, aunque la pregunta sea la misma. “¿Quién soy? ¿Qué sentido tiene la vida?” Estas preguntas se repiten infinitas veces y se responden otras tantas.

Por eso la filosofía se lee en forma interrogativa, como una pregunta a la vida, una pregunta para mí, para mi vida, donde la respuesta suele ser la vida misma. Ningún buen filósofo que verdaderamente ame la sabiduría pretenderá darnos todas las respuestas. Un buen filósofo debe pretender que con cada frase, el lector se plantee estas cuestiones y ofrezca sus propias respuestas. Que acepte lo que juzgue verdadero y rechace lo falso. Que cuestione, pero no por cuestionar sino por ahondar. Que presente aporías, o no.  En definitiva, que no se quede callado, que continúe la conversación de la humanidad y quizás, si ha pensado bien, acierte en un par de cosas. Y aunque no tendremos toda la verdad, resulta que tenemos vocación de viajeros. Y personalmente, a mi eso me da mucha paz. Podemos caer en la tentación de pensar que la búsqueda es inalcanzable, como que nos acercamos a una meta que nunca logramos. Lo cual es cierto, pero no es frustrante, porque la recompensa la recibimos desde ya en el viaje y no solo al final. Y aunque no tendremos toda la Verdad, la tendremos.

WEBFUN

En este post me rebelo contra los textos profundos y quiero “postear” unas cuantas webs que me gustan. Cosas para escritores, creativos, filósofos y gente normal.

IDEA SWAP: www.theideaswap.com Intercambia tus ideas viejas por nuevas ideas.

DRAW A STICKMAN: http://www.drawastickman.com/episode1 Muy, muy divertido.

BANK OF IMAGINATION: http://www.bankofimagination.com/ Dando rienda suelta a la imaginación del mundo y lo mejor de todo, compartiéndola.

MY FRIDGE FOOD: http://www.myfridgefood.com/mobile/index.php?kitchen=detailed#  Abre la nevera y mira qué tienes. Según tu disponibilidad de ingredientes obtén miles de recetas. Check para los de piso.

STEREO MOOD: http://www.stereomood.com/ ¿Triste? ¿Ocupado? ¿Estudiando? Una playlist para cada estado de ánimo.

SKETCH SWAP: http://www.sketchswap.com/ Dibuja e intercambia tu dibujo por el dibujo de otro.

INTERNET ENCICLOPEDIA OF PHILOSOPHY: http://www.iep.utm.edu/ Mmm. Sí. Tal cual.

MOO: http://uk.moo.com/ Bussiness cards, mini cards and more.

PLOT SCENARIO GENERATOR: http://www.archetypewriting.com/muse/generators/plot.htm “This generator provides you with the event that gets the story rolling and a secondary conflict to keep you going”

ONE WORD: http://oneword.com/ “Simple. You’ll see one word at the top of the following screen. You have sixty seconds to write about it.”

BLURB: http://www.blurb.com/ Make your own book.

BALL DROPINGS: http://balldroppings.com/js/ Make lines, make music.

BIO-BAK: http://www.bio-bak.nl/ Increiblemente absurdo.

NEAVE: http://neave.com/about/ Digital playground.

INCREDIBOX: http://www.incredibox.fr/ Incredible beatbox.

TEXTURE GALLERY: http://lostandtaken.com/gallery Galería de texturas. Madera, tela, naturales, libros viejos, etc. Para diseñadores y freakys en general. Textures and the pursuit of happiness.

FULL TEXT ARCHIVE: http://fulltextarchive.com/ Miles de libros on-line.