propósitos

Para qué quiero el nuevo año

2014

Nunca he hecho propósitos por año nuevo. Me creo demasiado auténtica como para hacer los propósitos a la vez que los demás, pero lo cierto es que el año nuevo nunca me ha inspirado a querer cambiar de vida.  Cuando empiezo a ver en Facebook y en Twitter una retahíla de publicaciones sobre propósitos de año nuevo no puedo evitar pensar: “Pf. Postureo de Año Nuevo”:

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Por mucho que sea un año nuevo y lo celebremos como si fuera el último, seguimos siendo los mismos de siempre, arrastrando nuestra vieja vida, que no por vieja mala del todo. Nada de vida nueva. Mi misma vida que huele a mí y con los defectos con los que ya me he encariñado. Las  mismas manías que son tan mías que ya hasta me parece que otorgan personalidad. Los mismos miedos y las mismas cosas a las que me aferro desde hace 22 años.

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Pero detrás de todo esto lo que más me preocupa por estas fechas ya no es solo la nostalgia del año que se va ni el olor a cuaderno nuevo del que se nos viene encima sino que entre este caos sentimental no puedo evitar preguntarme: ¿para qué? ¿Para qué quiero yo un año nuevo? Si todos los años se van a acabar, ¿para qué uno más? ¿De qué me sirve, qué tengo yo que ver con este nuevo año?

Y es que me dan unas ganas terribles de decir que me da todo igual y que “soy así” y darme la vuelta airosa y olvidarme pero para qué engañarnos, como buena mujer soy complicada y no me da igual casi nada. Alguien me dijo una vez, entre mis intentos por parecer despreocupada y mis “me da igual, de verdad” que en realidad no me daba igual, que me daba igual para nada sino que más bien no quería enfrentar la elección. Y realmente es así, me da tan poco igual que temo desesperadamente la elección, temo la responsabilidad y al decir: “me da lo mismo, decide tú” es mi último intento  por achacarle la responsabilidad a otro. Aunque tan solo sea por decidir qué comer.

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Supongo que al principio he sido un poco dura al juzgar a quienes hacen propósitos de año nuevo, al menos ellos saben para qué quieren este nuevo año. Y aunque quizás no concuerde con los propósitos: bajar de peso, ser mejor persona, ir a la luna y otras vaguedades parecidas, esto revela que, en el fondo, ellos saben que el año nuevo se quiere para vivir más. Para ser más libres y, como no se es libre en general, para tomar decisiones. No podemos huir de ello, es la única manera de ejercer nuestra libertad y de hacernos a nosotros mismos. Porque somos seres inacabados e incompletos, con una tarea estética por delante.  El año nuevo significa esto: el caer en la cuenta del hombre de la tarea que su vida supone para sí mismo.

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